Crónica Infinitri Half Triathlon Peñiscola 2016

Ya tenemos aquí la crónica de la última carrera que realizamos el anterior día 24 de abril en Peñiscola.

Era el primer Half Triathlon de la temporada, de un total de 4, así que quería empezar con buen pie y sobretodo continuando con las sensaciones que me quedaron del trilimit.

Pero vamos a empezar por el principio.IMG_2079

El viernes a primera hora de la tarde salimos de Reus dirección a Peñiscola. Eso si, después de haber repasado el material unas cuantas veces para asegurarme de no dejarme nada. En el camino esperamos a Rubén y su familia que venían de Tarragona para ir juntos hasta allí.

Llevábamos toda la semana preocupados por el tiempo que íbamos a encontrar durante el fin de semana y sobretodo el domingo durante la carrera. En el viaje nos llovió a ratos, y justo al llegar al hotel y tras haber descargado todo el equipaje también llovió bastante contundentemente en Peñiscola.

Pasado un rato en el que habíamos quedado ya con Joanra, Raquel, Kyny y Melani, y ya con el tiempo un poco más despejado, fuimos a recorrer un poco las calles de la ciudad. Subimos al castillo y contemplamos lo que el domingo sería el circuito de natación. Definitivamente no iba a ser nada corto. Ya hacia las 21:30 Rubén y yo nos fuimos al apartamento que Joanra, kyny y sus parejas habían alquilado para ese fin de semana y cenamos allí. A las 00 estábamos ya en el hotel, prácticamente durmiendo para poder levantarnos temprano al día siguiente.

El sábado quedé con Rubén a las 9:30 para desayunar y salir a correr. En el entreno, al que también vinieron Joanra y Kyny hicimos un pequeño reconocimiento del circuito de carrera a pie. Unas rampas bien chulas nos esperában en los primeros 2 km de cada una de las dos vueltas que íbamos a dar el día siguiente. Hacía mucho calor y tras realizar las series correspondientes, fuimos a ducharnos y cambiarnos para poder seguir con el día lo antes posible. A las 11:30 abrían la recogida de dorsales, así que en cuanto abrieron ya estábamos listos para recoger el dorsal y la camiseta que daban.

Antes de comer, Rubén y yo hicimos el cambio de hotel, ya que hacíamos cada noche en hoteles distintos, y ya sí una vez trasladados, fuimos a buscar algún restaurante para comer.

Tras la comida, en la que Rubén no pudo hacer mucha recarga de hidratos por problemas con la carta, fuimos al Briefing a las 17h. Y tras aclarar algunas dudas decidimos ir a buscar las bicicletas y a dejarlas en boxes para entonces buscar algún sitio en el que cenar, y poder irnos a dormir lo antes posible.

Encontramos un restaurante al lado de la transición en el que todos pudimos cenar bien y sobretodo recargando los hidratos al máximo. No habían tocado aún las 11 cuando ya estábamos en el hotel.

Antes de ir a dormir me puse el Compex para terminar de poner las piernas a punto, y tras dejarlo todo preparado para la mañana siguiente, me dispuse a cerrar los ojos y descansar.

El despertador sonó temprano. Eran las 5h de la mañana cuando me ponía simplemente una camiseta, unas zapatillas y bajaba a desayunar. Iba a hacerlo sólo ya que Rubén tenía el desayuno preparado en su habitación, con lo que me tocó desayunar en completa soledad. Lo que me sorprendió es ver una cola enorme de gente esperando para poder entrar en el comedor. No había caído en que prácticamente todo el mundo era triatleta, y quería desayunar a la misma hora que yo. Tras 20 minutos de cola, y 5 de desayuno, volví a la habitación para terminar de prepararlo todo. A las 6:15 había quedado con Rubén para dejarlo todo listo en el box.

Pasamos a buscar a Joanra y Kyny y fuimos a dejar todo lo necesario a la zona de transición.

El día se había levantado un poco tapado y con algo de viento y frío.

Antes de las 7 de la mañana ya lo teníamos todo y nos dirigíamos hacia el apartamento para ponernos el neopreno. Fuimos con tiempo de sobras, pero finalmente terminamos saliendo de casa apenas 5 minutos antes de que empezaran las llamadas para las salidas.

Fuimos corriendo de nuevo a la playa y no tuvimos tiempo más que de meter los pies en el agua para saber con qué nos íbamos a encontrar.

En el primer momento el agua me sorprendió, pues estaba mucho menos fría de lo que la esperaba. Lo que me hizo pensar en una natación bastante agradable.

El momento se iba acercando y llegaba la hora de colocarse el gorro y las gafas y prepararse para dar brazadas.

Yo salí antes que el resto de mis compañeros porque salía con los federados, así que mi salida iba a efectuarse 3 minutos antes. Les deseé suerte a todos, y me fui con los federados.

Rodeado de mucha gente, pero sintiendo la soledad en mis propias carnes. Otra vez más, el reto delante de mi se antojaba increíble.

Dieron la salida.

Empecé a correr, mirando al resto, y seguía corriendo. 0,11km y todavía seguía dando pasos. El agua no llegaba a media pierna, con lo que hasta los 150m aproximadamente no pude lanzarme a dar brazadas.

No había podido tener mucho contacto previo con el agua, con lo que la primera sensación fue de ahogo. No estaba muy fría, pero lo suficiente como para cortar la respiración en los primeros metros. Me costó al menos 1 minuto concentrarme y ser capaz de respirar coordinadamente. El agua dentro del neopreno se empezaba a calentar y entonces fue cuando me decidí a meter la cabeza en el agua con determinación, y brazada a brazada, y sobretodo casi sin darme cuenta, el Infinitri Half Triathlon de Peñiscola, había comenzado para mí.

En este momento me vino a la cabeza un pensamiento que he tenido siempre al empezar cualquier triatlón, pero mucho más profundo cuando se trataba de un media distancia. Es una sensación difícil de explicar. Como cuando eres niño y llevas muchos años esperando para hacer la altura para poder subirte a esa montaña rusa que tantas expectativas ha generado. El momento en que ya estás subido en el vagón y no hay vuelta atrás, toda la vida pensando que estabas preparado y en ese preciso momento te entran las dudas. Pues así es como me siento en los primeros 200 metros de cualquier natación. Estoy metido en un embrollo en el que sólo yo he decidido meterme. He estado entrenando para ser capaz de disfrutarlo, pero en ese momento la magnitud del reto se agranda y me avisa: “esto no es una tontería, concéntrate”.

Así lo hago siempre, y así lo hice. Intenté encontrar el ritmo en las brazadas y pronto lo conseguí. Aunque me llevé más golpes y me sentí más angustiado que otras veces, rápidamente me encontré girando el faro, y volteando el castillo de Peñiscola. El sol muy bajo y de frente dificultaba mucho la orientación, y en más de una ocasión me resigné a seguir al pelotón intentando alejarme de las rocas.

Llevaba un rato nadando, no podía quedar demasiado, las olas habían ganado algo de contundencia y alguna que otra brazada se perdía en el aire, sin embargo de repente vi el arco hinchable en la playa y puse la directa. Quería salir, y sobretodo quería hacerlo sin encontrarme a Rubén en la transición, lo que significaría que he nadado más o menos en su ritmo.IMG_1869IMG_187026090398074_865f6cc580_o

Salgo del agua, veo a mi familia animando y pregunto si soy el primero en hacerlo. Me responden que sí. Primer objetivo cumplido. En menos de 36 minutos cubrí los 2310m de natación que me marcó el GPS (1’34″/100m).

Entré en la transición. Fue lenta. Me sequé bien los pies tras quitarme el neopreno no sin dificultad, como siempre. Me puse las zapatillas de la bici, el casco y las gafas y lo más rápido posible salí pitando de allí. Justo antes de salir vi que Rubén llegaba al box, lo que significaba que habíamos nadado más o menos al mismo ritmo. Genial.

Empezaban unos 90km de ciclismo que pasaron más rápido de lo que a prior pensé. El viento no había cesado, y durante el inicio del sector se hizo notar mucho. En el km 10 oigo una voz familiar. Rubén había llegado hasta mi altura, y hasta el km 15 no le pierdo de vista. Algunas bajadas me ayudan a mantener el contacto con él, pero a partir de entonces, un llano positivo hasta el km 22 me obliga a aceptar que eso no podía ser hasta el final y adopto un ritmo que me permitiera gestionar lo mejor posible mis fuerzas.

En el km 22 el terreno se volvía mucho más rodador. Todo llano y en descenso hasta que llegábamos al pie de Cervera del Maestrat. 6km de subida constante hasta el punto intermedio de la primera vuelta. Justo en ese momento veo a Rubén que se cruza conmigo e intento recordar el tiempo y sitio donde nos encontramos para tomar referencias con la siguiente vuelta. Para entonces Rubén sólo me llevaba 7 minutos, lo que me hacía inmensamente feliz dado que tras 2 horas de competición, y contando con la diferencia de la salida, Rubén había ido sólo 10 minutos más rápido que yo. Increíble.

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Físicamente me encontraba muy bien, así que opté por apretar un poco en el final de esa vuelta, todo en bajada, pudiendo ir acoplado y a velocidades realmente altas.

Empezaba la segunda vuelta, y el viento volvía a venir de cara y ahora con más fuerza. Me costó volver a llegar al punto en el que dejábamos el viento y la pendiente para rodar en llano y bajada. Pero lo conseguí nuevamente y como antes, volví a rodar muy a gusto hasta llegar a lo más alto de Cervera.

En ese punto, mentalmente iba muy fuerte. Todo lo que quedaba era descenso, y aunque Rubén ya me había sacado bastante más de tiempo, Joanra y Kyny, con los que también intenté tomar referencias, habían perdido un par de km respecto a la vuelta anterior, pero me tranquilicé al verlos juntos y la verdad, bastante animados.

La vuelta a Peñiscola fue increíblemente rápida, y casi sin darme cuenta, estaba bajándome de la bicicleta para entrar a la transición. 3h16’54” para finalizar los 90 km de bicicleta con +1200m de desnivel, lo que para el nivel que creía que tenía era impensable. Solté la bicicleta, cambié el casco por la visera, y las zapatillas con las calas por las de correr.IMG_1929IMG_1928

Toca hacer 20 km de run.

Una de las cosas que creo que son más complicadas es encontrar un buen ritmo de carrera tras bajarse de la bicicleta. Llegas a toda velocidad, y con esa sensación, cualquier velocidad a la que corras es poca, y te puedes ir a ritmos imposibles sin darte cuenta.

El objetivo entonces no era otro que aguantar el 5min/km y llegar hasta los últimos 5km con algo de fuerzas para poder apretar.

Una vez adquirida mi velocidad de crucero me encontré rápidamente con Rubén, que ya prácticamente terminaba su primera vuelta. Mi ritmo iba genial, las fuerzas se mantenían y aunque podría haber corrido más, opté por mantener la cautela.

Sin darme cuenta estaba en el km5, dando la vuelta en el primer punto de giro. La cosa iba genial. Había visto a Jr y Kyny muy bien también. Llegué de nuevo al principio de la vuelta para empezar la segunda y cuando llevaba 14km más o menos, un dolor intenso en el lateral del abdomen me hicieron bajar el ritmo considerablemente.IMG_1941IMG_2021IMG_2020

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La primera impresión que tuve era la de sufrir flato, y aunque todavía no lo tengo claro, creo que debió ser alguna distensión o algo por el estilo. El ritmo bajó hasta los 6 min/km, intenté aguantar sin caminar, y ciertamente lo conseguí. Fueron 6 km verdaderamente largos, pero lo conseguí.

Finalmente entré en meta con un tiempo de 5h47’02”

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La satisfacción se mezcló con la frustración por ese bajón de rendimiento al final. Pero realmente me quedo con la mejora desde la temporada pasada, y con la confianza por las nubes. Mejoraré todavía más para conseguir rebajar este tiempo en el Challenge Costa Daurada de finales de mayo.

A pesar de ello, y como ya ha dicho Rubén en su blog (Atletas de Hierro), lo mejor de estas carreras es sin duda la gente con la que te juntas. Los días que pasas con esos a los que les motiva lo mismo que a ti, y disfrutan haciendo lo mismo. Buena gente de la de verdad, y en la que puedes confiar.

Es increíble contar con ellos para disfrutar de esto. ¡Bendito sea este deporte individual!

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Gracias a todos los que estuvisteis allí animando, a los que lo hacíais desde aquí y a los que de una manera u otra me han ayudado a llegar hasta esa línea de meta con ese tiempo.

Los objetivos se van cumpliendo poco a poco. El camino es muy largo, pero estoy seguro de que llegaremos hasta el final. Y entonces echaremos la vista atrás y sólo podremos pensar: ¡Buf..!

 

 

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