Crónica Half TriCircuit Deltebre 2017

Volvemos a estar aquí. Volvemos a Deltebre por segundo año. Sin embargo, este año empezamos la temporada de triatlón más fuertes que nunca con una distancia Half. Hoy, Crónica Half TriCircuit Deltebre 2017.

De la misma manera que en 2016, nos desplazamos hasta Deltebre para inaugurar la temporada de triatlón. Esta vez nos fuimos el sábado ya que Rubén y Laura competían en distancia olímpica, mientras que Joanra, Rubén (que competía los dos días), y yo corríamos el domingo por la mañana.

Una vez allí, fuimos a ver como se disputaba la distancia olímpica y los sprint. Es genial poder ver un triatlón desde fuera. El ambiente, los nervios, el deporte se puede respirar por todos lados. Además, siempre que voy a ver cualquier tipo de carrera me entran unas ganas enormes de competir, y esta vez sólo tendría que esperar unas horas para hacerlo.

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Pues sí, parecía que nunca iba a llegar el día de mi debut en una maratón. Pero al final llegó, y os voy a contar cómo fue en las siguientes líneas.

El sábado por la tarde, después de comer me dirigía con mi familia hacia Barcelona, donde Rubén, Arancha e Iker nos esperaban para ir a recoger el dorsal. Una vez encontrados nos fuimos directos a la Expo donde nos dieron los dorsales y las camisetas (una talla más grande de lo que pedimos. Al parecer el hecho de pedir una talla en el momento de la inscripción se lo pasaron un poco por los coj…). Allí vinieron a encontrarnos también Kini, Joanra y Laura y tras dar unas vueltas mirando las tiendas que estaban allí, salimos hacia fuera para decidir qué íbamos a hacer.Continúa leyendo

Seguimos poniéndonos al día con las crónicas. Tras explicaros cómo fue mi experiencia en Balaguer, nos situamos ahora tres semanas después en verga dónde se disputaba el Sailfish Triatló Berga 2016.

Puesto que la prueba se disputaba el domingo por la mañana, nos dirigimos hacia allí el viernes. Sobre las dos del mediodía cogimos el coche y emprendimos el viaje, en el que íbamos a pasar previamente por Manresa, donde apenas unas semanas antes había adquirido mi MMR Blade. Necesitaba unos pequeños ajustes que rápidamente fueron solucionados. Una vez teníamos la bicicleta cargada de nuevo, seguimos hacia l’Espunyola, donde teníamos la casa en la que íbamos a pasar todo el fin de semana.

Este pueblo se situaba a apenas 15 minutos de Berga, lo que nos permitía estar tranquilos y cerca a la vez. A media tarde llegamos y nos encontramos con el dueño de la casa, éramos los primeros así que tocó esperar a Rubén, Arancha e Iker en primer lugar, y a David después. Tras habernos instalado, fuimos a comprar algunas cosas para poder cenar. Íbamos con el tiempo justo, y de hecho nos apagaron las luces del súper con nosotros dentro. Tras la compra y la cena, a descansar para el día siguiente.

 

Por la mañana, como todos los días previos a carrera, tocó hacer un pequeño entreno. Salimos a correr 30 minutos, en los que cubrimos apenas 5,2km. El ritmo fue bajo pero ideal para activar las piernas de cara a la carrera. Una vez duchados y listos nos dirigimos a Berga para recoger la bolsa del corredor y poder comprar la comida con más tranquilidad, encontramos a Judith, que se iba a medir al half de nuevo cosa que me alegraba mucho después de todos los problemas físicos que ha ido arrastrando. Hacia el mediodía volvimos a la casa, comimos y nos echamos una buena siesta. Todo descanso es poco. Por la tarde volvimos a Berga para preparar la T2 que se ubicaba en el Passeig de la Industria, justo donde se encontraba el arco de meta.Continúa leyendo

Llega con mucho tiempo de retraso pero finalmente he decidido ponerme al día con las crónicas de las últimas pruebas en las que he participado.

Una vez terminada la temporada y sin más carreras en el punto de mira, es buen momento para reflexionar sobre cómo ha ido el final de la temporada y analizar las cosas que salieron y las que no.

Antes de esto nos vamos a centrar en el X Triatló Internacional de Balaguer del día 27 de Agosto.

La prueba, como en la edición anterior, se llevó a cabo a finales de agosto, con unas temperaturas todavía muy altas y en condiciones bastante desfavorables para la práctica del triatlón. Además, este año la organización programó el inicio de la carrera para las 12h del mediodía, a diferencia del año pasado en el que dio comienzo a las 15h de la tarde.

El sábado por la mañana salimos de Reus dirigiéndonos a Balaguer bien temprano, donde nos encontraríamos con Rubén, Arancha e Iker que optaron por alojarse esa noche allí mismo.

Una vez todos juntos, fuimos a preparar el box de la t2 en el pabellón municipal de Balaguer, que sería el punto de encuentro del final de la prueba, albergando la t2, el paso de las vueltas del circuito a pié y el arco de meta.

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2017

Hace tiempo que no escribía en el blog, por falta de tiempo y porque lo tengo algo olvidado. Me faltan algunas crónicas de las últimas carreras que espero llegar a publicar. Sin embargo no podía dejar pasar éste post.

Desde que empecé a escribir el blog, cada año he recogido lo vivido en un pequeño resumen y este año no podía faltar.

2016 ha sido un año increíble. Por fin he conseguido cogerle más o menos la medida a esto del triatlón en su media distancia y he empezado a sentirme genial cuando corro.

A pesar de todo ello, 2016 no ha traído nuevos retos. Ha sido un año para asimilar lo aprendido años atrás y para que el cuerpo fuera capaz de mejorar en aspectos necesarios.

Siempre se puede mejorar, aunque termino el año realmente satisfecho:

  • 1 5k (el que voy a hacer esta tarde en la Sant Silvestre)
  • 1 10.000
  • 2 Medias maratones
  • 1 Duatlón
  • 2 Triatlones olímpicos
  • 4 Halfs
  • La Polar Medio fondo
  • Y un trail de 13 km

Lo mejor de todo, sin embargo ha sido poder compartir todas y cada una de esas carreras con amigos que viven y sienten lo mismo que yo. No importa quien quede por delante de quien, lo importante es disfrutar de esto en compañía.

2017

Pero lo que nos viene encima va a ser increíble. En este 2017 los retos se magnifican y habrá que entrenar más que nunca para lograr sacarlos adelante.

Para empezar, en nada llega el primero. Será el 12 de marzo cuando nos vayamos a Barcelona a correr la maratón. 42,2 km corriendo por la ciudad condal en lo que será mi primera maratón. No me siento preparado ni mucho menos, pero espero que las cosas cambien en este tiempo que falta. Seguro que saldrá una genial carrera. Lo bueno que puedo sacar de los Halfs es la capacidad para autogestionarme, así que no habrá otra que saber dosificar las fuerzas para llegar a meta de una pieza.

El siguiente esperará hasta mayo. Tras haber hecho 2 años seguidos la Polar Medio Fondo de La Mussara, este año he decidido intentar atacar la Gran Fondo. 189 km en bicicleta recorriendo las Montañas de Prades con 3.200m de desnivel acumulado. Será un gran reto y una motivación para entrenar sobre la bicicleta, que es sin duda la disciplina que más me cuesta.

El año pasado la hice junto a Carlos, y eso me ayudó mucho. Esta vez no voy a tener a nadie que me empuje y van a ser como mínimo 7-8 horas en las que voy a estar mayormente solo. Genial para preparar las piernas y la cabeza para lo que está por venir.

Esto es todo hasta llegar al verano. En ese momento realizaré un pequeño descanso para empezar la última preparación al 100%. Y es que el día 1 de octubre nos vamos al ¡IRONMAN Barcelona! 

Así es, 3,8km de natación, 180km de bicicleta y 42,2 km corriendo me esperan el día 1 de octubre. Algo que nunca pensaba que estaría preparado para hacer y que este año parece ser, si no se tuerce nada, que va a ocurrir.

Cada vez que lo pienso me viene a la mente que no soy yo quien lo va a hacer, que eso no puede pasarme a mi. Todavía faltan 9 meses, así que a entrenar se ha dicho.

Si tenéis ya vuestros objetivos para el siguiente año, os animo a que los cumpláis sin excepción, y si todavía no los tenéis, aún faltan unas horas para que den las campanadas, así que apresuraos a marcaros vuestros propósitos de año nuevo.

Recordad: cosas realistas, que podéis cumplir y que os motiven. Buscad la motivación en aquello que queréis hacer y os será muchísimo más fácil.

¡Feliz año 2017!

 

 

 

 

¡Hola a todos! Sé que llevo cierto retraso con las crónicas, pero ahora que he terminado mi primera parte de temporada voy a ponerme al día que ya toca.

Me quedé justo antes de la Polar, así que allá vamos.

Pongámonos en situación. Polar Gran fondo La Mussara, en mi caso hice el medio fondo (97km con +2200m de desnivel).

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El sábado por la tarde había quedado con David, Rubén, Joanra y Quini para ir a recoger el dorsal en la Expo. Cuando llegué yo, todos excepto Rubén ya tenían el dorsal y estaban a punto de irse, así que me quedé a esperar a Rubén, recogió su dorsal y quedamos para el día siguiente.

Costó levantarse, el fin de semana se había vuelto ligeramente ventoso y tenía un cierto temor a que ensuciara la carrera. Las sensaciones de l’Ametlla no habían sido las que quería, y la moral estaba un poco tocada. Aún así me puse en marcha para llegar a la salida, donde habíamos quedado todos.

Como suele pasarnos, no conseguimos juntarnos todos, así que la foto de primera hora nos la hicimos Juande, Rubén y yo. Todavía faltaban casi 30 minutos para la salida de la Gran Fondo, y Rubén fue a colocarse en su cajón de salida. Juande y yo nos fuimos hacia los nuestros de la medio fondo.

En ese momento empezó mi particular carrera. La tónica de lo que iba a ser ese día empezaba a asomar, pues al llegar al cajón e intentar bajar, no pude desenganchar la cala derecha y me fui directo al suelo (o mejor dicho, encima de otro participante que había allí).

Pasados unos minutos llegó Carlos y David, aunque a éste último no lo vi porque se fue directo a su cajón. Carlos y yo salimos desde el mismo así que estuvimos allí durante casi 45 minutos hasta que nos dejaron salir.

Ya me había olvidado de la pequeña caída, y la motivación era muy grande en ese momento, así que me coloqué detrás de Carlos para no perderle de vista.

Salimos pegados a las vayas de la izquierda. Di pedales tres veces y no me lo podía creer… Volvía a estar en el suelo. Una de las telas publicitarias de las vayas laterales se había levantado con el viento y se me enganchó en la rueda delantera, haciéndome caer de nuevo. Esta vez las consecuencias fueron algo peores. Me di con el costado en el suelo y al levantarme y volver a sentarme en la silla noté que mi lado izquierdo me dolía bastante. Intenté no pensar demasiado en eso y fui a encontrar a Carlos.

Cuando lo encontré y le expliqué lo sucedido no pudo evitar reírse. Normal jaja.

Superado ya el momento, empezamos a buscar grupos para que nos llevaran hasta el inicio de La Mussara. La situación en la que habíamos salido no nos benefició en absoluto, había poca gente y los grupos no eran muy cuantiosos. Además, el viento de cara hacía que el trayecto de 15km que teníamos que hacer hasta Vilaplana nos desgastara más de la cuenta.

Para entonces ya había notado que ese no iba a ser mi día. No sé si fue mental o físico, pero mi estado era peor que el del año pasado. Recuerdo que en 2015 en las subidas podía aguantar un muy buen ritmo, adelantando participantes continuamente y esta vez no fue así. A los 2 km de subida llegó David por detrás y justo después alcanzamos a Juande, que debido al aire y al asma lo estaba pasando bastante mal para subir. Iba a su ritmo, y era lo mejor que podía hacer hasta llegar arriba para intentar encontrarse a si mismo de nuevo. Más adelante David nos dejó atrás y empezó a tirar. Carlos y yo seguíamos a un ritmo constante, restando km para llegar arriba.

Poco a poco fuimos pedaleando hasta alcanzar el final de la cronoescalada. Allí vimos a David que no estaba esperando y decidimos seguir los tres. A 500 metros encontramos el primer avituallamiento y decidimos parar a reponer un poco. Personalmente tenía de todo así que esperé alejado a que terminaran. El avituallamiento estaba situado justo después de una bajada y justo antes de una pequeña subida, así que al llegar dejé puesto el plato grande y el piñón pequeño. Al intentar reanudar la marcha, puse las dos calas en los pedales como pude, pero me fue imposible hacer la fuerza suficiente como para girar los pedales. El resultado fue este:

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Así terminó la herida que me hice en la rodilla. En ese punto ya estaba maldiciéndolo todo. Faltaban 65km y todo lo que pasaba por mi mente era negativo. Sin embargo no quería que esa fuera la primera competición en la que me retiraba y me convencí de que tenía que continuar.

También lo hice por Carlos. Sé que si no hubiese sido por mi habría ido algo más rápido y por respeto decidí que eso no ese accidente no era excusa para rendirme.

Durante los siguientes kilómetros la cabeza no me funcionaba para nada, no conseguía mantener la concentración ni encontrar el equilibrio entre o físico y lo mental. Carlos y David me habían dejado un poco atrás y los siguientes 20 km los hice prácticamente sólo. Era mayormente bajada, así que no tuve demasiados problemas. Aun así el viento no lo ponía muy fácil.

Llevabábamos 2h24′ de carrera cuando llegué al avituallamiento de Capafons, donde me reencontré con Carlos y David. Estuvimos allí unos minutos, y durante ese tiempo pude ver a Juande que pasaba sin pararse, bastante repuesto de como lo habíamos visto subiendo La Mussara. Poco después reemprendimos la carrera nosotros tres. Yo tomé la delantera e intenté forzar un poco las piernas, sabía que podía hacer aquello mucho mejor y quería encontrar el punto. Durante el siguiente puerto adelanté a bastante gente, encontré un ritmo que me iba genial y llegué hasta arriba sin ningún problema. Durante la miniescalada David me adelantó y siguió hacia adelante, mientras que Carlos me alcanzó un poco más tarde y ya se quedó conmigo hasta el final. Llegamos hasta arriba y a partir de allí intentamos llanear lo más rápido posible. Íbamos recuperando bastante tiempo, la media de velocidad iba poco a poco subiendo, pero el crono era muy negativo y sería difícil recuperarlo todo. Carlos es realmente bueno bajando, y seguirle el ritmo me costó lo suyo. Confié al máximo en mi bicicleta y apurando las frenadas en las curvas y saliendo rápido conseguí mantenerme en su estela.

Sin embargo poco a poco se iba distanciando y llegó un punto en el que ya no le veía. Una ambulancia escondida en una curva de 180º nos hizo recordar que una caída a esas velocidades podía ser bastante grave, así que decidí no seguir forzando en exceso y empecé a bajar rápido pero sin peligros.

El descenso del Coll d’Alforja lo pude hacer realmente fácil, adelanté a varios participantes más y al llegar a Alforja me reencontré con Carlos. Las bajadas me habían puesto las pilas y el reloj me decía que iba a ir muy justo para superar el tiempo del año pasado.

A partir de ese punto empezamos a darnos relevos para bajar lo más rápido posible. Fuimos realmente rápidos. En los últimos 20 km de circuito conseguimos hacer una media de 41,6 km/h, lo que dejó claro que las fuerzas estaban allí.

Finalmente, y ya sabiendo que sería imposible mejorar el tiempo del año pasado cruzamos la meta en 4h01′ (exactamente el mismo que la edición anterior)image1

Terminé muy contento por el hecho de terminar. Quería que eso se acabara cuanto antes. Quería bajarme de la bici de una vez por todas. Al acabar y conocer el tiempo empleado me sentí mal, pues no había conseguido mejorar respecto al año pasado.

A pesar de ello, una vez comido y descansado he de reconocer que la carrera no fue tan mal como me pensaba. Teniendo en cuenta las caídas y las malas sensaciones que había tenido durante gran parte de la carrera, igualar el tiempo del año pasado no había sido tan mal resultado. Vale la pena recordar que el año pasado las sensaciones fueron totalmente opuestas. Así que para el año que viene lo tengo claro, toca entrenar más y mejor.

Aunque bien pensado… si todo va según lo previsto.. estaré ya entrenando más y mejor para un objetivo bastante mayor. Pero de eso ya hablaremos en otro momento.

¡Me pongo YA a escribir la crónica del Challenge Salou 2016!

 

 

Ya estamos aquí de nuevo. Hoy vamos con la crónica del duatlón improvisado de L’Ametlla de Mar del pasado día 7 de mayo.

En esta ocasión sólo competíamos David y yo representando al Usk Team.

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Quedé con él a las 12 en L’Ametlla, para recoger dorsales y preparar el box sin ningún tipo de prisa.

Como siempre, salí tarde y llegué con un rato de retraso al sitio. No había mucho sitio para aparcar y eso complicó un poco el llegar a tiempo.

Faltaban más de dos horas para que se diera la salida y el tiempo parecía no querer darnos una tregua. Soplaba viento, el mar estaba bastante revuelto y encima caía una fina lluvia que molestaba y empapaba el asfalto.Continúa leyendo

Ya tenemos aquí la crónica de la última carrera que realizamos el anterior día 24 de abril en Peñiscola.

Era el primer Half Triathlon de la temporada, de un total de 4, así que quería empezar con buen pie y sobretodo continuando con las sensaciones que me quedaron del trilimit.

Pero vamos a empezar por el principio.IMG_2079

El viernes a primera hora de la tarde salimos de Reus dirección a Peñiscola. Eso si, después de haber repasado el material unas cuantas veces para asegurarme de no dejarme nada. En el camino esperamos a Rubén y su familia que venían de Tarragona para ir juntos hasta allí.

Llevábamos toda la semana preocupados por el tiempo que íbamos a encontrar durante el fin de semana y sobretodo el domingo durante la carrera. En el viaje nos llovió a ratos, y justo al llegar al hotel y tras haber descargado todo el equipaje también llovió bastante contundentemente en Peñiscola.

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Y llegó el día. La temporada ya esta estrenada y de qué manera.

El sábado día 9 de Abril nos dirigimos a Deltebre para dar el pistoletazo de salida a una temporada que va a ser memorable. Si todo va según lo previsto, 4 medias distancias caerán desde ahora hasta septiembre, cerrando así una temporada que espero que sea para enmarcar.

El viernes antes de la competición, fui a entrenar con Rubén. Quedamos por la tarde para correr 40 minutos con 5 series de progresivos para poner las piernas a punto. Después de las series nos fuimos a la piscina a nadar 1.000 metros con los que entonces sí, cerraríamos los entrenos pre-carrera.

Las sensaciones fueron buenas, aunque con Rubén ya sé que nunca puedo mantener las zonas de pulsaciones cuando corro debido a su facilidad para ir rápido. Siempre existe un pequeño pacto, en el que yo doy algo más de mi, y él va haciendo idas y venidas, con lo que acaba corriendo bastantes más metros que yo.12973567_628565040644503_3303242023575667518_o

Durante la noche me preparé todo lo necesario para el día siguiente, no era una prueba muy lejana, pero no podía olvidar nada. Cuando lo tube todo listo, me fui a dormir.

La carrera empezaba a las 15h de la tarde, así que afortunadamente no tuvimos que madrugar demasiado para salir rumbo a Deltebre. Yo llegué antes, y Rubén y Joanra, que vinieron juntos, llegaron un rato después.Continúa leyendo

Otra vez aquí, escribiendo estas últimas líneas del año. Y aunque no escriba constantemente, ya no olvido registrar mis carreras y fechas importantes en el blog, dejar constancia y plasmar mis sensaciones.

Hace ya 2 años que escribí el primer resumen del año. Ese 2013 fue mágico, el principio de algo que se va haciendo cada vez más grande. No era consciente entonces y cada vez me percato de que soy incapaz de ser consciente de el lugar al que me llevará todo esto. Lo imprevisible que es todo y las vueltas que da la vida, cambiándote la ruta y ofreciéndote en ocasiones mejores planes.

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El tiempo vuela y hace más de un año que me planteé terminar el Challenge Salou 2015.

Hace ya más de un año que sé que el 2015 iba a ser espectacular.

Hace ya más de un año que no era consciente de lo que iba a llegar a sufrir.

Y hace ya más de un año que no sabía lo mucho que iba a DISFRUTAR.

Recuerdo haber hablado del día en que empecé con esto del triatlón, esa emoción al cruzar la meta de mi primer sprint. Recuerdo esa emoción al darme cuenta de lo que era capaz de hacer por mi sólo, pasándolo mal pero a la vez disfrutando. Y lo recuerdo porque durante todo este año no he parado de sentir lo mismo, una vez tras otra, prueba tras prueba.

Conseguí terminar Challenge Salou, sufriendo hasta el extremo, con unas piernas que no funcionaban desde los primeros pasos de los 21 km de carrera a pie. Conseguí terminar de nuevo el triatlón de Cambrils, aunque este vez en distancia olímpica. Conseguí arrastrarme hasta la meta de un Half de Balaguer infernal. Conseguí, gracias a Ruben, bajar de 1:40h en la media maratón de Salou. Y aunque no fuera ninguna prueba ni estuviera cronometrado, conseguí terminar los 35km de trail de hace 4 días.

La pregunta que muchos se hacen al ver todo esto es: ¿Y para qué? ¿Qué te queda?

Pues bien, lo que me queda no es dinero, ni tan siquiera medallas o premios. Lo que me queda y lo que realmente recuerdo es ver a mi gente esperar en Salou el 31 de mayo, cuando casi todo el mundo había terminado, a que yo llegara a meta, animándome y ofreciéndome su aliento en cada vuelta, mientras sufrían incluso más que yo al ver mi situación.

Me quedo con los enormes buenos ratos entrenando con amigos, disfrutando de estos tres maravillosos deportes.

Me quedo con esos momentos en los que no podía más corriendo por el lecho del río Segre, en Balaguer, donde conseguí sacar fuerzas de donde ya no había para no defraudar a todos y terminar, aunque fuera en última posición. Me quedo con la amistad de esos que son capaces de permanecer 2 horas extras esperándome, tras haber realizado casi 6 horas de competición.

Me quedo con la palabra de Ruben, que dijo que me llevaría hasta el sub 1:40h y así lo hizo, pudiendo realizar una mejor marca por su cuenta.

Me quedo con la sensación de no haber sido el mejor entre todos, pero si el mejor entre mis “yo” pasados.

Me quedo con las ganas de que esto siga creciendo.

Me quedo con la motivación de que quizás este año no consigamos todavía cosas más grandes, pero si que las conseguiremos mejores.

Me quedo con que toca empezar a sentar las bases para que los próximos años sean enormes.

Es casi imposible decir todo lo que me gustaría decir en estas pocas líneas. Pero me gustaría agradecer una vez más a todos los que han formado parte de este gran éxito. No puedo evitar sentirme pequeño cuando me rodeo de tanta experiencia y buen rollo.

Como cada año, terminaré animando a todo el mundo a que haga lo que le llene de verdad. Algo por lo que no se tengan que contar horas, sino momentos. Aquello en lo que realmente seáis buenos, no porque lo hagáis mejor que los demás, sino porque lo hacéis de corazón y lo disfrutáis.

Aprovechad este 2016, que en breve estoy escribiendo un nuevo resumen, y entonces llegan las lamentaciones.

¡Feliz año 2016 a todos!